dijous 24 de maig de 2012

Kenia Serrano llama a participar en el XII Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba

     Kenia Serrano Presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos ,llama a participar en el XII Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba
Los días 22, 23 y 24 de junio se celebrará en Toledo (Castillo de San Servando) el XII Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba en el Estado español.


                                   Una vez más, convocamos a todas las personas con el llamado                                            "Cuba no está sola"  
              Otro mundo mejor es posible.

dimarts 22 de maig de 2012

América Latina: ¿Hacia dónde van los gobiernos de izquierda y progresistas?

América Latina: ¿Hacia dónde van los gobiernos de izquierda y progresistas?

 El auge de los movimientos sociales y la elección de gobiernos de izquierda y progresistas, son dos de los grandes acontecimientos ocurridos en América Latina en las postrimerías del siglo XX y los albores del XXI. Pese a la aún hoy no resuelta tensión entre «lo social» y «lo político», es decir, entre las formas de organización y lucha social, y las formas de organización y lucha política, la relativa convergencia de ambas fue la que contuvo y desaceleró la avalancha reaccionaria que azotó a la región en las décadas de 1980 y 1990, festín de la concentración y transnacionalización de la riqueza y el poder político, con su correlato de agravamiento de la pobreza, la miseria y la exclusión social.

Cuando en el mundo se enseñoreaban el desconcierto y el abatimiento provocados por el colapso de los paradigmas comunista y socialdemócrata europeos, en América Latina, la irrupción de los nuevos movimientos sociales y la determinación de un amplio espectro de fuerzas políticas de izquierda de emprender lo que se conoció como búsqueda de alternativas al capitalismo neoliberal, abrieron nuevos caminos en sustitución de los que cerraban. Por esos caminos hemos avanzado desde entonces, pero al adentrarnos en segunda década del siglo XXI, ya no basta con hablar de «nuevos» movimientos ni de «búsqueda» de alternativas.

En rigor, los llamados nuevos movimientos sociales surgen en los años sesenta (¡hace ya más de cinco décadas!) en los Estados Unidos, Europa Occidental y América Latina, con características derivadas de la situación de cada región. En la nuestra, su identificación y reconocimiento generalizado como tales data de los años ochenta (hace ya más de tres décadas) porque hasta entonces habían estado entre-mezclados con los movimientos clandestinos e insurgentes surgidos bajo el influjo de la Revolución Cubana. Ese es el momento en el cual:
1) el cambio en la situación internacional y regional provoca el declive de la lucha armada, y relega a las organizaciones sociales y políticas tradicionales a planos secundarios y hasta marginales;
 2) los nuevos movimientos sociales demuestran ser inmunes al efecto de la crisis terminal del «socialismo real» y el advenimiento del mundo unipolar; y,
 3) se evidencia su condición de protagonistas principales de la lucha contra el neoliberalismo y contra las más diversas formas de opresión, explotación y discriminación. En lo referente a los gobiernos de izquierda y progresistas, a más de trece años de la victoria de Hugo Chávez en la elección presidencial venezolana de 1998, ya son diez los existentes en América Latina continental, parte de los cuales está en su tercer período consecutivo, otra en el segundo y el resto en el primero.



Es conocido que los procesos históricos, como el tránsito de una formación económico social a otra, por ejemplo, del feudalismo al capitalismo, tardan siglos y atraviesan por etapas de avance y retroceso. No está de más recordar los setenta y cuatro años en la fracasada experiencia de la Unión Soviética. Visto desde esta perspectiva, las cinco décadas transcurridas desde el nacimiento de los «nuevos» movimientos sociales, las tres décadas transcurridas desde que se les reconoce como tales en América Latina, y el poco más de una década transcurrido desde el inicio de la elección de los gobiernos latinoamericanos de izquierda y progresistas, son lapsos incomparablemente breves. Pero, desde otra perspectiva, en esos largos procesos históricos se abren y cierran «ventanas de oportunidad», cuyo aprovechamiento los acelera y cuyo desperdicio los derrota o, al menos, los retrasa. Es en esta perspectiva en la que tenemos que ubicarnos.
Marx afirmaba que capital que no crece, muere. En forma análoga podemos decir que proceso de transformación social revolucionaria o de reforma social progresista que no avanza, muere: abre flancos a la desestabilización del imperialismo y la derecha local, y fomenta la desmovilización, el voto de castigo y la abstención de castigo de los sectores populares defraudados. Por eso es que debemos preguntarnos en qué medida los «nuevos» movimientos sociales, que en los años sesenta, setenta, ochenta y noventa estuvieron a la altura de las circunstancias, se han convertido en movimientos social-políticos, es decir, han logrado desarrollar la vocación y la capacidad de luchar por una transformación social revolucionaria. Y también, por las mismas razones, debemos preguntarnos si los actuales gobiernos de izquierda y progresistas están enrumbados hacia la edificación de sociedades «alternativas» o si serán un paréntesis que, en definitiva, contribuya al reciclaje de la dominación del capital. El objetivo de estas preguntas no es calificar o descalificar a una u otra fuerza política o social-política, o a uno u otro gobierno de izquierda o progresista, sino recordar una sentencia del siglo XX que no pierde vigencia en el XXI: sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario.

Como es lógico, entre la izquierda de épocas anteriores y la actual, hay similitudes y diferencias. Una similitud es que, como ocurrió de manera periódica en los siglos XIX y XX, el comienzo de una nueva etapa histórica obliga a la izquierda a formular nuevos objetivos, programas, estrategias y tácticas. Una diferencia es que, tanto las corrientes revolucionarias, como las corrientes reformistas del movimiento obrero y socialista nacido en el siglo XIX, habían elaborado y debatido sus respectivos proyectos políticos mucho tiempo antes de que la Revolución Bolchevique en Rusia (1917) y la elección del primer ministro laborista Ramsey McDonald en Gran Bretaña (1924), llevaran al gobierno, por primera vez, a representantes de una y otra, mientras que la izquierda latinoamericana actual llegó al gobierno sin haber elaborado los suyos. La izquierda latinoamericana llega al gobierno sin descifrar la clave para dar el salto de la reforma social progresista a la transformación social revolucionaria, sin la cual quedará atrapada en el mismo círculo vicioso de reciclaje del capitalismo concentrador y excluyente que la socialdemocracia europea. Este es el problema pendiente: construir la imprescindible sinergia entre teoría y praxis revolucionaria.
Los denominados gobiernos de izquierda y progresistas electos en América Latina desde finales de la década de 1990, son en realidad gobiernos de coalición en los que participan fuerzas políticas de izquierda, centroizquierda, centro e incluso de centroderecha. En algunos, la izquierda es el elemento aglutinador de la coalición y en otros ocupa una posición secundaria. Cada uno tiene características particulares, pero es posible ubicar a los más emblemáticos en dos grupos. Estos son: a) gobiernos electos por el quiebre o debilitamiento extremo de la institucionalidad democrático neoliberal, como ocurrió en Venezuela, Bolivia y Ecuador; y, b) gobiernos electos por acumulación política y adaptación a las reglas de juego de la gobernabilidad democrática, caracterización aplicable a Brasil y Uruguay. Además, están los casos de Nicaragua, El Salvador, Paraguay, Argentina y Perú, sobre los cuales el espacio no nos permite siquiera unas escuetas palabras de referencia.

¿Cómo se explica la elección de gobiernos de izquierda y progresistas en el mundo unipolar donde imperan la injerencia y la intervención imperialista?
Se explica por cuatro razones fundamentales, tres de ellas positivas y una negativa. Las positivas son:


1. El acumulado de lucha de las fuerzas populares libradas en la etapa abierta por el triunfo de la Revolución Cubana, en la cual, aunque no alcanzaron los objetivos máximos que se habían planteado, demostraron una voluntad y capacidad de combate que obligó a las clases dominantes a reconocerles los derechos políticos que les estaban negados.

2. La lucha en defensa de los derechos humanos que forzó la suspensión del uso de la violencia más descarnada como mecanismo de dominación.

3. El aumento de la conciencia, la organización y la movilización social y política registrado en la lucha contra el neoliberalismo, que sienta las bases para la participación política y electoral de los sectores antes marginados.


Como contraparte, la razón negativa es la apuesta del imperialismo norteamericano a que la unipolaridad le permitiría someter a los países latinoamericanos a los nuevos mecanismos transnacionales de dominación, motivo por el cual dejó de oponerse de oficio a todo triunfo electoral de la izquierda, como había hecho históricamente. A todo lo anterior debe agregarse un factor volátil: el voto de castigo a las fuerzas políticas de derecha por los efectos socioeconómicos de la reestructuración neoliberal, es decir, un voto no ideológico, ni político, y mucho menos cautivo de la izquierda, que ésta puede perder si su ejercicio de gobierno no satisface las expectativas.

¿Por qué fuerzas políticas y social-políticas de la izquierda latinoamericana llegan al gobierno sin siquiera haber esbozado las líneas gruesas de sus proyectos estratégicos o, aún peor, en algunos casos sacrifican sus proyectos estratégicos para llegar al gobierno?

Ello es resultado de cuatro factores que ejercen una influencia determinante en las condiciones y características de las luchas populares en el subcontinente:

1. El salto de la concentración nacional a la concentración transnacional de la propiedad, la producción y el poder político (la llamada globalización), ocurrido en la década de 1970, tras un proceso de acumulación de premisas finales que se desarrolla durante la segunda posguerra mundial, que cambia la ubicación de América Latina en la división internacional del trabajo y modifica la estructura socioclasista.

2. La avalancha universal del neoliberalismo, de la década de 1980, desarticula las alianzas sociales y políticas construidas durante el período nacional desarrollista y establece las bases de la reestructuración de la sociedad y la refuncionalización del Estado sustentadas en función de la concentración y transnacionalización de la riqueza.

3. El derrumbe de la URSS y el bloque europeo oriental de posguerra, entre 1989 y 1991, que le imprime un impulso extraordinario a la reestructuración neoliberal, provoca el fin de la bipolaridad estratégica, que actuó como muro de contención de la injerencia y la intervención imperialista en el Sur durante la posguerra y tiene un efecto negativo, a corto plazo, para la credibilidad de todo proyecto social ajeno al neoliberalismo, no solo anticapitalista, sino incluso apenas discordante con él, efecto que llega a ser devastador para las ideas de la revolución y el socialismo.

4. La neoliberalización de la socialdemocracia europea, en sus dos grandes vertientes, la Tercera Vía británica y la Comisión Progreso Global de la Internacional Socialista, en la década de 1990, que recicla la doctrina neoliberal cuando su inducida credibilidad se desploma, la encubre con una presentación humanista, «light» y «progre».

Téngase en cuenta que los primeros triunfos de fuerzas de izquierda y progresistas en elecciones presidenciales latinoamericanas, el de Chávez en Venezuela (1998) y el de Lula en Brasil (2002), se producen cuando el efecto acumulado de estos factores está en su apogeo, en particular, es el momento de mayor impacto en América Latina de las ideas de la Tercera Vía y la Comisión Progreso Global. Esos factores combinados ejercen una influencia determinante en los gobiernos de Brasil, Uruguay, Argentina y otros, y una influencia menos evidente, pero también efectiva, en los de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Tras el derrumbe de la URSS, el desaparecido dirigente revolucionario salvadoreño Schafik Hándal empezó a repetir una idea que parece simplona, pero es más profunda que un sinnúmero de doctas reflexiones: «Habrá socialismo –decía Schafik– si la gente quiere que haya socialismo». Las preguntas que se derivan de esta idea son: ¿Quiere que haya socialismo la gente de Venezuela, Bolivia, Ecuador, los países cuyos procesos políticos se corresponden con la definición de revolución entendida como acumulación de rupturas sucesivas con el orden vigente? ¿Quiere que haya socialismo la gente de Brasil, Uruguay, Nicaragua u otros países latinoamericanos gobernados por fuerzas de izquierda o progresistas? A estas preguntas tenemos que añadir otras: ¿sabe la gente de esos países qué es socialismo? ¿Comparten los líderes de esos países nuestro concepto de socialismo que, al margen de las diferentes condiciones, características, medios, métodos y vías, implica la abolición de la producción capitalista y del sistema de relaciones sociales que se erige a partir de ellas y en función de ellas? ¿Hay en esos procesos fuerzas políticas capaces de concientizar a la gente para que quiera que haya socialismo? ¿Lo están haciendo? Todas estas preguntas son cruciales, pero las definitorias son las dos últimas.

Planteada en términos teóricos, la idea, en apariencia simplona, de Schafik implica que para avanzar en dirección al socialismo los procesos de reforma o transformación social de signo popular que hoy se desarrollan en América Latina necesitan: teoría revolucionaria; organización revolucionaria; bloque social revolucionario, basado en la unidad dentro de la diversidad; y solución del problema del poder, este último entendido como la concentración de la fuerza imprescindible para producir un cambio efectivo de sistema social. Podemos hablar de protoformas de esos cuatro elementos en Venezuela, Bolivia y Ecuador, y quizás en algunos otros gobernados por fuerzas de izquierda y progresistas, pero en ninguno se puede hablar de formas acabadas.

Nada de esto es nuevo. De todo ello habla desde hace años y, quizás, hasta de manera sobredimensionada, porque a esos elementos se atribuye el papel determinante en la formación de la identidad del futuro socialismo latinoamericano. Sin dudas, su papel será crucial, pero lo determinante es cómo, cuándo, dónde y en qué condiciones tendrá lugar el acceso al poder político, sea mediante su conquista o construcción. Sin estas respuestas, no puede hablarse de Socialismo del Siglo XXI, Socialismo en el Siglo XXI, Vivir Bien, Buen Vivir, o cualquier noción similar, más que como una utopía realizable de contornos aún muy difusos.


- Roberto Regalado es Doctor en Ciencias Filosóficas, profesor-investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana y coordinador de varias colecciones de la editorial Ocean Sur. En este artículo se esbozan algunas ideas contenidas en su libro La izquierda latinoamericana en el gobierno: ¿alternativa o reciclaje?, Ocean Sur, México D.F. 2012 (259 pp.).

Este texto es parte de la revista “América Latina en Movimiento”, No 475, correspondiente a mayo de 2012 y que trata sobre "América Latina: Las izquierdas en las transiciones políticas” disponible en http://alainet.org/publica/475.phtml

URL de este artículo: www.alainet.org/active/54926


dimecres 16 de maig de 2012

La protesta contra la OTAN : El veterano de guerra Aaron Hughes devolverá sus medallas de guerra este domingo 20 de Mayo

El veterano de guerra Aaron Hughes devolverá sus medallas de guerra en la protesta contra la OTAN

 Este domingo los veteranos de las guerras en Irak y Afganistán se sumarán a miles de manifestantes para protestar contra la cumbre de la OTAN en Chicago. Hablamos con Aaron Hughes, miembro de la organización Veteranos de Irak Contra la Guerra, quien junto a un grupo de veteranos de las guerras en Afganistán e Irak planea devolver sus medallas de honor a los generales de la OTAN que asistan a la cumbre.

 "Los veteranos conviven a diario con la política fallida de la guerra global contra el terrorismo", sostiene Hughes. "Una guerra de diez años. ¿Qué estuvimos haciendo? Hay una verdadera desconexión moral entre la idea de que nuestras fuerzas armadas pueden construir una democracia y la idea de que nuestras fuerzas armadas están entrenadas y diseñadas para controlar, dominar y matar gente. Las ocupaciones no construyen democracias ni amplían las libertades individuales.

"Los veteranos conviven a diario con la política fallida de la guerra global contra el terrorismo", sostiene Hughes. "Una guerra de diez años. ¿Qué estuvimos haciendo? Hay una verdadera desconexión moral entre la idea de que nuestras fuerzas armadas pueden construir una democracia y la idea de que nuestras fuerzas armadas están entrenadas y diseñadas para controlar, dominar y matar gente. Las ocupaciones no construyen democracias ni amplían las libertades individuales.

 


http://www.democracynow.org/es/2012/5/16/what_have_we_been_doing_decorated


LLAMAMIENTO DE LA RED SOLIDARIA CONTRA LA OCUPACIÓN DE PALESTINA (RESCOP) PARA CONMEMORAR EL DÍA DE LA ‘NAKBA’ PALESTINA


LLAMAMIENTO DE LA RED SOLIDARIA CONTRA LA OCUPACIÓN DE PALESTINA (RESCOP) PARA CONMEMORAR EL DÍA DE LA ‘NAKBA’ PALESTINA

Como cada 15 de mayo, millones de personas en todo el mundo conmemoran la ‘Nakba’ o ‘catástrofe’ palestina, recordando de esta forma que la autoproclamación en ese día de 1948 del Estado de Israel supuso para el pueblo palestino el desposeimiento de su patria histórica y la pérdida de sus derechos como comunidad y como individuos, en un proceso de colonización y ocupación que aún continúa.

Entre 1947 y 1948, más de 750.000 personas palestinas –dos tercios de la población de la Palestina histórica en aquellos momentos- fueron expulsadas de sus hogares y 500 pueblos y aldeas fueron destruidos. Historiadores israelíes como Ilan Pappe o Benny Moris han calificado esta expulsión como un proceso de limpieza étnica.

A fecha de hoy, el Estado de Israel mantiene y profundiza en la brutal colonización de Palestina: ocupación ilegal de Cisjordania, la ocupación y anexión ilegales de Jerusalén Este y los Altos del Golán sirios, el bloqueo a Gaza, la edificación del Muro que asfixia a las ciudades palestinas, el robo continuado de tierras y la incesante construcción de asentamientos, el impedimento del derecho al retorno de 6 millones de personas refugiadas, la discriminación legislativa, judicial y económica del millón y medio de personas palestinas con ciudadanía israelí y que constituye un crimen de Apartheid…

Desde la Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina RESCOP nos sumamos al Día de la Nakba a través de los diferentes actos convocados por las 36 organizaciones de apoyo al pueblo palestino que conforman la Red.
Dentro de estos actos cobrará un protagonismo especial la difusión de la Campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones BDS contar el Estado de Israel, una iniciativa surgida de la sociedad civil palestina que pide el boicot a Israel en tanto que no cumpla con el Derecho Internacional y los Principios Universales de los Derechos Humanos.





Al igual que centenares de asociaciones de todo el mundo, la RESCOP y sus organizaciones adheridas han hecho de la Campaña BDS uno de los ejes fundamentales de su actividad de apoyo al pueblo palestino. En los actos del Día de la Nakba se repartirán los folletos divulgativos de la Campaña BDS elaborados recientemente por la RESCOP y cuya primera tirada asciende a 30.000 ejemplares.

La Campaña BDS se extiende de forma imparable por todo el Estado español y cada vez son más las personas y organizaciones que respaldan las diferentes acciones de boicot, ya sea económico, académico, deportivo o cultural. Prueba de ello es el amplio eco obtenido por diversas iniciativas convocadas por la RESCOP, como el llamamiento para que Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina cancelen su actuación en Israel, prevista para el próximo 21 de junio. Cerca de 7.000 personas han suscrito este llamamiento y la iniciativa ha tenido una amplia cobertura por parte de los medios de comunicación.

En esta línea de consolidación de la Campaña BDS, Barcelona acogerá el próximo mes de octubre la I Conferencia de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el Estado de Israel.

Al encuentro asistirán destacadas personalidades expertas en la situación del pueblo palestino, los movimientos de boicot y la Campaña BDS, Derecho Internacional y Derechos Humanos, luchas contra el Apartheid y cualquier forma de discriminación, etc.

La Conferencia de Boicot, Desinversiones y Sanciones, a la que asistirán delegados de las organizaciones de la RESCOP, supondrá un foro de reflexión en torno a la Campaña BDS y un punto de inflexión en cuanto a la implantación y difusión de la misma en el Estado español.
Este año, además, la Nakba coincide con la huelga de hambre que llevan a cabo cerca de 2.000 presos políticos palestinos en protesta por la ocupación y por las condiciones infrahumanas de su reclusión, que suponen una vulneración más por parte de Israel del Derecho Internacional y de los Derechos Humanos. Algunas de estas personas se encuentran en peligro de muerte tras más de dos meses sin ingerir alimentos.
La RESCOP hace suya la causa de los presos palestinos y la respalda como un elemento más de lucha contra la ocupación y por la libertad y los derechos de todo el pueblo palestino. En este sentido, hacemos un llamamiento para difundir la huelga de hambre de estas 2.000 personas, minimizada o directamente silenciada por los medios de comunicación de masas.
Finalmente, queremos recordar el artículo publicado recientemente por el Premio Nobel de la Paz surafricano Desmond Tutu, bajo el título “El sentido de la justicia nos exige actuar para poner fin al avasallamiento israelí al pueblo palestino”.

Tutu reconoce que son “las palabras más duras” que ha escrito nunca, pero que a la vista de los hechos no puede sino constatar “la naturaleza de Apartheid de Israel” y “el corrupto dominio de Israel sobre los palestinos desde hace tantas décadas”. Ante esta situación, Desmond Tutu se posiciona a favor del boicot a Israel y pide a personas, organizaciones e instituciones políticas de todo el mundo que se sumen a este bloqueo, igual que lo hicieron para acabar con el régimen racista de Sudáfrica.

Por todos estos motivos, en el Día de la ‘Nakba’ y ante una catástrofe palestina que se produce hora tras hora, desde la RESCOP manifestamos una vez nuestro compromiso con la lucha del pueblo palestino por la consecución de su libertad y sus derechos.
RED SOLIDARIA CONTRA LA OCUPACIÓN DE PALESTINA RESCOP
1. Acsur Las Segovias
2. Asociación Al-Quds de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Árabe (Málaga)
3. Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz - ASPA
4. Asociación Hispano Palestina Jerusalén (Madrid)
5. Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía
6. BDS Catalunya
7. BDS Galiza
8. Castelló per Palestina
9. Comité de Solidaridad con la Causa Árabe (Madrid, Asturias)
10. Comité de Solidaridad con los Pueblos - Interpueblos (Cantabria)
11. Comunidad Palestina en Canarias
12. Comunitat Palestina de Catalunya
13. Coordinadora de apoyo a Palestina (La Rioja)
14. Ecologistas en Acción (Confederal)
15. Fundación IEPALA